Un carpintero que a pasear con una morsa fue, le soprenció el encontrar arena junto al mar:
- Señor Morsa, yo calculo que en dos años por lo bajo, barreremos esta arena, si le agrada a usted el trabajo. - ¡¿Trabajo?! Es tiempo ya de descansar, tirados junto al mar. Y no te pongas a barrer la playa y su arenal. No me hables de trabajo que para eso no nací ¡Volcar, vagar! Esa es la ley, y así lo manda el Rey...
-TÉÉ! -Claro, té! Cómo no se me había ocurrido? Té... -AZÚCAAR! -Azúcar! Claro, azúcar. Dos cucharas... dos cucharas. Gracias, eso es. -JALEAA! -Jalea! Se me olvidaba la jalea... -MOSTAZAA!
-Mostaza, sí! Mos... mostaza? No! Ni que fuera un sandwich! Limón, eso sí!
- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca - Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca. - ¿Cómo sabes que yo estoy loca? - Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí.