¡Y por fin huvo que crecer! Cuando eres un crio eres tan ingenuo que crees que se crece poco a poco, ¡y una mierda! Es como un tortazo, ¡zas! como el golpe de la rama de un arbol cuando alguien camina delante de ti por el bosque.
Y ya está, así es como ganamos la partida. Juntos, y felices. Y ahí, sepultados bajo el hormigón, por fin pudimos compartir nuestro sueño de infancia: el sueño de un amor sin fin.
- Hay dos o tres cosas que nunca me has pedido y lo lamento. Habría sido capaz. - ¿Qué cosas? - Comer hormigas, insultar a los parados que salen del Inem... amarte como loco.
*¿Sales con alguien? -¿Que? *¿Hay alguien en tu vida? -Querrás decir en mi cama, ¿por que lo preguntas? *Por nada, sólo es un intercambio dialéctico sobre el estado de tu corazón -Intercambio dialectico ¿eh? Osea, una conversación *Dime, ¿estás enamorada? *No tienes que contestar, sólo es una pregunta -No hay nadie en mi cama si es lo que quieres saber, nadie que no pueda cambiar con las sábanas.
Crack!! Así es como se cogen las mañas costumbres. NO me refiero a romper tazas. Tiene gracia lo de dormir. >Aquella noche Sophie y yo dormimos durante diez años. Y por la mañana, las cosas empezaron a ponerse serias.